martes, 11 de julio de 2017

Cuadernillos de verano, ¿sí o no ?

Estos días mi hijo me ha pedido hacer operaciones de matemáticas, -muchas, quiero muchas- me ha dicho. Le he dicho que hay cuadernillos que sólo traen operaciones y le he preguntado si quería uno de ésos . - Sí, mamá, quiero un cuadernillo de ésos. Así que me he dirigido a la librería que hay cerca de casa a buscar un cuadernillo que trajese muuuuuchas de estas operaciones. Lo único que he encontrado en este plan son los típicos cuadernillos Rubio y  he rechazado la propuesta de la librera diciendo que ya tenía algunos en casa  de cuando los usaba para mis clases de matemáticas. Entonces me ha dicho, - ¡Ah, pero tengo cuadernillos de verano!, señalando a varias pilas de éstos. Y es cuando he pensado, -Madre mía, ¡qué cantidad de libros de texto camuflados en libros de verano! ¿Tantos hay? Si hay tantos es porque la demanda ha de ser enorme. Así que pensando en ofrecerle dos tipos distintos de cuadernillos he comprado un cuadernillo de verano. A diferencia del cuadernillo Rubio, éste gira en torno a distintos temas y pensé que podría interesarle trabajarlo así más que de forma mecánica como los de Rubio.  De esta forma pude ofrecerle ambos y él ha elegido cómo quiere hacer sus operaciones aritméticas. 

A raíz de esto he recordado la cantidad de maestros que MANDAN deberes en verano y la cantidad de padres que los compran sin cuestionarse si sirven para algo o sin ni siquiera preguntar a sus hijos si quieren uno de estos libros. Algunos los compran porque el maestro no manda deberes y creen que sin uno de éstos los niños van a perder el tiempo e incluso a molestar porque se aburrirán. A mí se me hace raro gastar mi dinero en algo para mi hijo por lo que no muestra interés. Me parece una falta de respeto comprarle algo para él pensando en lo que a mí me gustaría.  

He de decir que mi hijo jamás ha mostrado interés en uno de estos libros(hasta este verano) y que todo lo que sabe de matemáticas lo ha aprendido él solito a través del juego o a través de sus preguntas de curiosidad que surgen en el día a día. Como cuando calcula qué puede comprar con su paga o cuánto tiempo ha de ahorrar para comprarse otro playmobil, o en otras tantas situaciones de la vida real en las que se acerca a las matemáticas a través de su funcionalidad, tal y como ha sucedido también en el caso de la lectura. En este sentido el verano es una excelente oportunidad de aprender en base a las experiencias que se presentan durante estos meses. 

No me gustan los deberes que secuestran las tardes de juegos  de los niños. Los deberes que mantienen a los niños ocupados en preguntas que no han hecho ellos o que no les interesan lo más mínimo. Menos aún me gustan los deberes de verano, que no dejan que el cerebro se oxigene con nuevas ideas y nuevas conexiones neuronales. 
Me gusta que mi hijo tenga tiempo para hacerse sus propias preguntas porque de esta forma se mantiene conectado a sus intereses y a su motivación interna. 

Tampoco me gusta la palabra DEBERES. Cuando pienso en esa palabra no puedo evitar asociarla a OBLIGACIÓN, no sé si a ustedes les pasa igual. Me gusta la palabra INSPIRACIÓN. Me gusta que mi hijo y mis alumnos pasen toda la tarde inspirados en algo, buscando respuestas, que llegue la hora de merendar, de cenar, de dormir y sigan absortos en sus ideas, imaginando cómo resolver enigmas, buscando respuestas a sus preguntas...

Sobre los libros de texto, también tengo mi opinión. Limitan el conocimiento y para mí son una herramienta más de conocimiento cuando usamos el temario como algo vivo y abierto sobre lo que añadir , reflexionar y cuestionar junto a nuestros hijos y alumnos. 

En mi experiencia como madre  yo compraría un cuadernillo de verano si:
-Mi hijo me lo pidiera 
-Yo necesitase inspirarme para crear recursos para acompañar las preguntas de curiosidad de mi hijo o seguir sus intereses. 
En mi experiencia como maestra yo sugeriría un cuadernillo de vacaciones:
-A aquellos alumnos que pidiesen seguir ampliando conocimientos durante el verano 
-Para padres que busquen alguna herramienta para pasar con sus hijos tiempo respondiendo a sus preguntas y desarrollando sus centros de interés. 

Recuerda que Internet también es otra herramienta muy útil para inspirarse en donde encontrarás a muchas personas compartiendo inspiraciones que puedan servir de respuesta a las preguntas de tus hijos y alumnos. Quizás se inspiren tanto en familia que terminen elaborando su propio cuadernillo de verano. 

Para terminar, hoy te invito a que reflexiones sobre las siguientes cuestiones: 
¿Te gusta mandar/que le manden deberes o que el mismo busque y encuentre su propia forma de aprender algo? 
¿Crees que porque no muestre interés por algo en este momento no va a hacerlo nunca? 
¿Te gustaría aprender por obligación o por placer o curiosidad? 
(Foto tomada de Facebook: Educar con Amor y Respeto)
¿Cómo te sientes cuando alguien te compra o te regala algo en base a sus gustos y no a los tuyos? 
Qué te gustaría para tu hijos/ estudiantes ¿un aprendizaje personalizado o estandarizado ? 
¿ Se pude dejar de aprender ? 

¡ Gracias por leerme y feliz verano!

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